LOS SIETE LIBROS DE LA DIANA

Amador soy, mas nunca fui amado,
quise bien y querré, no soy querido,
fatigas paso y nunca las he dado,
suspiros di, mas nunca fui oído,
quejarme quise y no fui escuchado,
huir quise de amor, que de corrido,
de solo olvido no podré quejarme,
porque aún no se acordaron de olvidarme.

Yo hago a cualquier mal solo un semblante,
jamás estuve hoy triste, ayer contento,
no miro atrás, ni temo ir adelante;
un rostro hago al mal, o al bien que siento.
Tan fuera voy de mí como el danzante,
que hace a cualquier son un movimiento,
y así me gritan todos como a loco
pero según estoy aun esto es poco.

La noche a un amador le es enojosa,
cuando del día atiende bien alguno;
y el otro de la noche espera cosa
que el día le hace largo e importuno.
Con lo que un hombre cansa otro reposa,
tras su deseo camina cada uno:
mas yo siempre llorando el día espero,
y en viniendo el día por la noche muero.

Quejarme yo de Amor es excusado;
pinta en el agua, o da voces al viento,
busca remedio en quien jamás le ha dado,
que al fin venga a dejarle sin descuento.
Llegaos a él a ser aconsejado,
diraos un disparate, y otros ciento.
¿Pues quién es este Amor? Es una ciencia
que no la alcanza estudio ni experiencia.

Amaba mi señora al su Sireno,
dejaba a mí, quizá que lo acertaba;
yo triste a mi pesar tenía por bueno, 
lo que en la vida y alma me tocaba.
A estar mi cielo algún día sereno,
quejara yo de amor si le anublaba,
mas ningún bien diré que me ha quitado,
ved cómo quitará lo que no ha dado.

No es cosa amor, que aquel que no lo tiene
hallará feria a do pueda comprarlo,
ni cosa que en llamándola se viene,
ni que le hallaréis yendo a buscarlo;
que si de vos no nace, no conviene
pensar que ha de nacer de procurarlo.
Y pues que jamás puede amor forzarse,
no tiene el desamado que quejarse.

-Jorge de Montemayor-

*El presente poema, que hoy presentamos, pertenece a la obra Los siete libros de la Diana, publicado por primera vez en Valencia y Milán en 1559, por el autor portugués Jorge de Montemayor (1520-1561). Esta composición literaria está considerada como la primera novela pastoril de la literatura castellana y es una de las producciones más ricas en matices de nuestro panorama literario, ya que, el autor combina con precisión la prosa y el verso; el amor racional frente al amor pasional y la belleza de los paisajes naturales, relegados a un papel secundario, con la compleja situación que personajes principales y secundarios desarrollan a lo largo de la trama. Matices, como decimos, que la convierten en una de las grandes obras indispensables de nuestra literatura. 

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