Nosotros, palabras y vacíos

¿Quiénes somos?

Nos hemos reunido en este rincón del mundo, justo donde te encuentras tú ahora, para compartir nuestras letras contigo. Escribimos a múltiples manos, para lograr así una mezcla de ideas, pensamientos y sensaciones, una amalgama de sueños, recuerdos y anhelos. Queremos dar rienda suelta a nuestra imaginación, a nuestras páginas... al final de la estantería. Necesitamos llenar nuestros vacíos. ¿Te gustaría quedarte con nosotros? 

Algunas de las manos que pasan por aquí son las que a continuación se detallan.

Rúmez: 
Escribo para acallar las voces de los personajes en mi mente.

Giadalia: 
Alma viajera, soñadora incurable, cree en aquello que llaman utopía. Siempre quiso ser escritora, aunque también le tiraban otras artes... nació bohemia, mas la vida la llevó por otros senderos. Todavía no ha perdido las ganas de seguir nuevos caminos que la conduzcan a rincones insospechados. Cree en el poder de los gatos, el chocolate, los paseos sin rumbo y los besos sin fin. Relatos, poesía y escritura libre en general. 

Denístocles: 
LOCO

Yo soy de ir persiguiendo primaveras,
de ver siempre un "tal vez" en lo imposible, 
besar sobrevolando las aceras, 
le sobran a mis sueños combustible.

Ni reyes, ni princesas, ni banderas, 
mi patria y mi país es invisible, 
mi único uniforme, tus caderas, 
mi torpe realidad es lo intangible.

Me dicen "ahí va un loco" y yo sonrío, 
me como sus palabras con orgullo, 
prefiero antes que cuerdo mi albedrío.

Y os cuento una verdad de perogrullo:
Los simples dicen "agua" al ver un río, 
yo escucho el mar oculto en su murmullo.

Luis Ramiro

Cellinna:
Ensoñadora cual pájaro libre. Apasionada de la vida en general y del teatro en particular. Dame un escenario y yo te sacaré mis adentros.

Maulia:
"Setenil está en un hoyo, la iglesia en un barranco, El Carmen y San Sebastián a la salida del campo". 
Con esta poesía/canción popular que mi madre me repetía siempre, hasta que logré aprenderla con siete años para los deberes del colegio, empezó mi afición por la escritura y más concretamente por la poesía. Con ella gané un "premio", aunque los profesores ya sabían que no la había inventado yo... Y desde entonces no he dejado de escribir (siempre para mí y mis íntimos).
Matemática y pedagoga sin vocación, abandoné estos estudios; enfermera de profesión, aunque también sin vocación inicial, descubrí las bondades de cuidar a los demás; astrónoma y arqueóloga frustrada, escritora a ratos y enamorada de los gatos (y de las gatas también, por supuesto), aprovecho esta magnífica idea de mi hermana para compartir con quien quiera leerlos, algunos de mis escritos. 
Gracias mamá por la poesía, por tu pueblo de acogida y por enseñarme las vocales y las consonantes cuando no me aceptaron en el colegio hasta los seis años por "excedente de cupo".


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