7 consejos para mantener en perfectas condiciones los libros de tu biblioteca
Los libros son uno de los bienes materiales más preciados que tenemos en casa. Estos ocupan un lugar importante en ella y en nuestras vidas. Es importante seguir una serie de cuidados para que no se deterioren y luzcan el mayor tiempo posible como cuando salieron de la librería.
1. No expongas los libros a la luz directa del sol.
La exposición prolongada a los rayos solares provocará la decoloración del lomo y cubierta del libro, la sequedad y amarilleamiento de las páginas y la posible pérdida de la intensidad de la tinta. Es por eso por lo que las estanterías de libros no deben estar situadas cerca de ventanas que no cuenten con persianas, cortinas o estores que eviten la entrada directa de la luz solar.
2. Protege los libros de la humedad, así como de las fuentes de calor y de los constantes cambios de temperatura.
Tu colección de libros debe estar en una habitación que cuente con un ambiente estable, y en la que exista un equilibrio entre la humedad y la temperatura. Un exceso de humedad provocará que se ondulen las páginas y se deformen. (Por cierto, esperamos que no te humedezcas el dedo para pasar las páginas) Por el contrario, la sequedad del ambiente provocará que se seque en exceso el papel y se vuelva quebradizo.
1. No expongas los libros a la luz directa del sol.
La exposición prolongada a los rayos solares provocará la decoloración del lomo y cubierta del libro, la sequedad y amarilleamiento de las páginas y la posible pérdida de la intensidad de la tinta. Es por eso por lo que las estanterías de libros no deben estar situadas cerca de ventanas que no cuenten con persianas, cortinas o estores que eviten la entrada directa de la luz solar.
2. Protege los libros de la humedad, así como de las fuentes de calor y de los constantes cambios de temperatura.
Tu colección de libros debe estar en una habitación que cuente con un ambiente estable, y en la que exista un equilibrio entre la humedad y la temperatura. Un exceso de humedad provocará que se ondulen las páginas y se deformen. (Por cierto, esperamos que no te humedezcas el dedo para pasar las páginas) Por el contrario, la sequedad del ambiente provocará que se seque en exceso el papel y se vuelva quebradizo.
Por otro lado, los cambios constantes de temperatura también son perjudiciales para nuestra colección de libros por la dilatación y contracción de sus materiales. Así que habría que evitar a toda costa que las estanterías con nuestros libros estén cerca de las ventanas, radiadores, estufas, chimeneas o aires acondicionados.
También habría que tener en cuenta no tener plantas cerca de los libros. La humedad de las plantas (y su peligro al regalas) sumado a la atracción que ejercen sobre los insectos, no son buenos compañeros para el cuidado de nuestros libros. La playa y la piscina también son un peligro por la humedad. Por cierto, nada de exponer los libros a aerosoles, su humedad y olor puede ser fatales.
3. Limpia el polvo de los libros asiduamente, y concienzudamente, al menos, una vez al mes
Con el paso del tiempo nuestros libros van acumulando polvo, como cualquier otro elemento de la casa, por lo que se deben limpiar asiduamente con un plumero. Los libros también deben «respirar», por lo que es bueno ventilar la habitación de vez en cuando para renovar el aire. Por lo tanto, nada de «encarcelar» los libros en vitrinas para evitar el polvo.
Mensualmente limpia, uno por uno, el polvo de los libros pasando un paño seco o una brocha por sus tapas, cubiertas y cantos. Hay quien recomienda incluso hacer una hojeada rápida del libro para evitar el polvo depositado en los cantos. Por cierto, ya que hablamos de polvo, nada de toser o estornudar sobre el libro.
Con esta limpieza más concienzuda, además, debes revisar si los libros tienen algún tipo de «enfermedad», como pudieran ser hongos o insectos. Si algún libro de tu colección está mal, aíslalo e intenta ponerle solución antes de volverlo a colocar en su sitio. Esto evitará que el resto de libros también sean infectados. Para evitar hongos y mohos, presta atención a la temperatura y humedad de la habitación. Para evitar insectos puedes utilizar remedios caseros como hacer bolsitas con hierbas o especias y colocarlas en las estanterías.
4. La colocación de los libros en las estanterías es más importante de lo que piensas.
También habría que tener en cuenta no tener plantas cerca de los libros. La humedad de las plantas (y su peligro al regalas) sumado a la atracción que ejercen sobre los insectos, no son buenos compañeros para el cuidado de nuestros libros. La playa y la piscina también son un peligro por la humedad. Por cierto, nada de exponer los libros a aerosoles, su humedad y olor puede ser fatales.
3. Limpia el polvo de los libros asiduamente, y concienzudamente, al menos, una vez al mes
Con el paso del tiempo nuestros libros van acumulando polvo, como cualquier otro elemento de la casa, por lo que se deben limpiar asiduamente con un plumero. Los libros también deben «respirar», por lo que es bueno ventilar la habitación de vez en cuando para renovar el aire. Por lo tanto, nada de «encarcelar» los libros en vitrinas para evitar el polvo.
Mensualmente limpia, uno por uno, el polvo de los libros pasando un paño seco o una brocha por sus tapas, cubiertas y cantos. Hay quien recomienda incluso hacer una hojeada rápida del libro para evitar el polvo depositado en los cantos. Por cierto, ya que hablamos de polvo, nada de toser o estornudar sobre el libro.
Con esta limpieza más concienzuda, además, debes revisar si los libros tienen algún tipo de «enfermedad», como pudieran ser hongos o insectos. Si algún libro de tu colección está mal, aíslalo e intenta ponerle solución antes de volverlo a colocar en su sitio. Esto evitará que el resto de libros también sean infectados. Para evitar hongos y mohos, presta atención a la temperatura y humedad de la habitación. Para evitar insectos puedes utilizar remedios caseros como hacer bolsitas con hierbas o especias y colocarlas en las estanterías.
4. La colocación de los libros en las estanterías es más importante de lo que piensas.
Los libros deben descansar lo más cómodamente según sus dimensiones, y no por nuestros gustos decorativos. Se deben colocar de forma vertical y, más o menos, por el mismo tamaño. Esto ayudará que formen un conjunto y queden bien acomodados, favoreciendo así el buen alineamiento de las páginas y el mantenimiento del encolado en la encuadernación.
Es importante que no estén muy apretados los unos con los otros, ni que queden bastante holgados. Esto último pensando en los libros de tapas blandas y que tienden a una rápida deformación. Es interesante también dejar un espacio tras los libros que favorezca la ventilación y el «respirar» que comentábamos en el anterior punto.
Por cierto, si tienes la intención de colocar libros en horizontal sobre los libros colocados en vertical, asegúrate de que estos últimos forman una base uniforme y lisa para evitar la deformación con el paso del tiempo de los libros colocados en horizontal por tener una «mala postura».
5. No fuerces los libros al abrirlos.
A la hora de utilizar los libros, bajo ningún concepto los abras a 180 grados para que queden planos sobre la mesa. No es la postura más idónea si lo que queremos es conservar su encuadernación. Abre el libro respetando el ángulo de apertura que la encuadernación te permita sin llegar a forzarla. Lo ideal sería abrirlos a 90 grados. Sí, tienes razón, no es lo más cómodo para leer, pero quizás sí para el bienestar de nuestros libros.
6. No comas o bebas mientras estás leyendo un libro… ¡Y lávate las manos antes de leerlo!
Las manchas de grasa que puedes dejar sobre las páginas del libro son difícilmente reparables, por no hablar de los líquidos o restos de comida que pudieran quedar entre las páginas. Un descuido o un accidente nos puede pasar a cualquiera, por eso (y por el bien de tu colección de libros) trata de evitar comer y beber mientras estás leyendo.
Ah… y muy importante: si acabas de terminar de comer y te dispones a leer, lávate y sécate bien las manos. Esto evitará traspasar posibles restos de grasa, comida u olores a los libros.
7. Presta tus libros solamente a personas de confianza.
Existen múltiples formas de proteger tus libros ante el préstamo a amigos y familiares. Por ejemplo: no dejarlos a la vista, hacer saber que son tu mayor tesoro e incluso decidir no prestarlos a nadie.
Sin llegar al extremo de no prestar, pongámonos en el caso de te gusta dejar tus libros a otras personas y que los disfruten tanto como tú. Ahora bien, recuerda que lo que quieres es mantener el libro en cuestión en perfectas condicione, y para eso se tienen que cumplir las anteriores condiciones, por lo que recomendamos, que los prestes solo y exclusivamente a personas de total confianza que vayan a tratarlos de igual modo que haces tú.



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