CELIA EN LA REVOLUCIÓN

La popular niña creada por Elena Fortún relató la crueldad de la contienda civil española sin atender a ideologías. Os hablamos hoy de la estremecedora novela, que se reeditó en 2016, 30 años después de su primera publicación, para invitar a su lectura y resaltar la imagen de su creadora.

Elena Fortún aguantó toda la guerra civil en España. Vivió en directo el hambre atroz, las bombas, el odio, también la solidaridad y los crímenes de un bando y del otro. Republicana de corazón y anticlerical, la escritora tejió en la calle un testimonio estremecedor sobre la lucha por la vida en la retaguardia de la contienda, sin atender a ideologías ni victimismos. «Celia en la revolución», el eslabón perdido de la saga de las historias de Celia,  es un libro buscado y perseguido por lectores y coleccionistas de la serie, que salió de nuevo a la calle, publicado por la editorial sevillana Renacimiento, en 2016.

Con una narración sencilla y directa, poética y desgarradora, la novela, escrita recién acabada la guerra, es un relato autobiográfico de Elena Fortún. La novela la publicó por primera vez «Aguilar» en 1987. El libro desapareció muy pronto del mercado y solo se podía encontrar en algunas librerías de viejo a precios astronómicos. Es la gran crónica del miedo y el hambre, de los desgarros, las muertes y las separaciones. Es el testimonio de una persona dispuesta a reconocer y asumir responsabilidades políticas, penales y morales. El único compromiso de Celia y Elena Fortún fue la verdad de lo que habían vivido. Es la crónica que cuenta los hechos y las verdades tal y como fueron, alejados de la propaganda.

El manuscrito de Celia en la revolución, escrito a lápiz, en cuartillas ya oscurecidas por el tiempo y con una escritura muy borrosa, fue encontrado por Marisol Dorao, doctora en Filología Moderna en la Universidad de Cádiz, en los años ochenta. Estaba en manos, recuerda hoy María Jesús Fraga, también doctora y estudiosa pertinaz de la obra de Elena Fortún, del único miembro superviviente de la familia de la autora, su nuera, una viejecita, despierta y locuaz, que vivía en Estados Unidos y que entregó a Dorao un bolsón lleno de papeles. Ahí estaba la obra perdida, la que faltaba en la serie de Celia.

Todos dicen que Elena Fortún (su nombre real, Encarnación Aragoneses, lo cambió y tomó el seudónimo de una de las obras de teatro de su marido, un militar mucho mayor que ella) fue una mujer desdichada. Su biógrafa, Marisol Dorao, habla de su condición de lesbiana como una de las causas de la infelicidad en su matrimonio que, sin embargo, nunca rompió. De sus dos hijos, uno murió con diez años y el segundo se suicidó en Estados Unidos, país en el que se exilió tras la guerra. Años antes, el marido de la escritora también había decidido quitarse la vida en Buenos Aires, donde se había instalado la pareja. Conocida por los libros de Celia, que empezó a escribir por capítulos en un suplemento infantil de un periódico de la época, Elena Fortún fue una prolífica autora de todo tipo de ensayos, reportajes y novelas, muchos de ellos hoy todavía desconocidos e incluso alguno inédito. Uno de estos textos es «Oculto sendero», un valiente testimonio autobiográfico en torno al lesbianismo y el descubrimiento de su orientación sexual, que también os invitamos a leer, fervientemente.

El año pasado, «Celia en la revolución», fue llevada al teatro de mano de Alba Quintas y el Centro Dramático Nacional.

Sin duda, Encarnación, es una de las grandes figuras literarias españolas. Supo ganarse al público infantil, del que conocía a la perfección su psique, y con estos últimos manuscritos queda, más que demostrada, su solvencia narrativa y descriptiva. Es claro que merece el mayor reconocimiento a su obra que la saque las sombras de la historia en que la habíamos dejado caer.


Fuente: «El PAÍS - Celia cuenta la verdad de la guerra, por Rocío García»


Portada de la novela «Celia en la revolución», de la biblioteca Elena Fortún
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Comentarios

  1. Excelente. Relato. Un a época muy difícil tanto la guerra como la posguerra. Un placer leerte. Abrazos

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    1. Así es, Nuria. Elena Fortún supo contar muchas historias que nos acompañaron de pequeños; merece que se dé a conocer esta otra obra suya que tanto cuenta sobre nosotros.

      Gracias por tu comentario.

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