Mi madre era feminista... y no lo sabía
«Estudia.
Que no dependas de ningún tío,
que tengas tu propio dinero,
y tu coche para que puedas ir donde quieras.
Sal con tus amigas,
no te encierres en una casa,
por muy bonita que sea...»
Mi madre no pudo estudiar,
su hermano sí,
aunque se escapara del colegio
todos los días.
Mi madre aprendió a leer sola,
juntando las letras
de los cuentos
con las de las cartillas.
Mi madre tuvo que trabajar
desde muy pequeña,
siendo «la criada»
de unos señores a los que siempre
respetó y agradeció
el mísero sueldo.
Como tantas otras mujeres
de esa época machista y clasista,
veía pasar los días soñando
con un futuro mejor.
Casarse parecía ser
la única salvación,
pero le dijo que no
a mucho pretendiente
de regalo fino
y cara muy dura
que sólo quería otra criada
en su propia casa.
En una época en la que «solterona»
era otro más de los insultos.
Y sus hijas estudiaron,
aprendieron a leer y a escribir,
jamás se encerraron
en ninguna casa y también
sabían conducir.
Y «salieron feministas»
mira tú por dónde.
«¿Para qué eres feminista?»
—me preguntó alguna vez.—
«En mis tiempos
no había nada de eso...»
Pero nunca tuve que responderle,
porque mi madre también fue feminista,
aunque jamás llegó a saberlo...
*Gracias a mi madre (DEP) y a todas las madres que como ella, lucharon para que sus hijas tuvieran un futuro mejor.
*Este poema vio la luz por primera vez el 9 de marzo de 2018
*Este poema vio la luz por primera vez el 9 de marzo de 2018
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| Imagen en «Rincón del Tibet» |



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