Y LA CULPA NO ERA MÍA
La culpa no era tuya,
ni lo es,
ni lo es,
ni lo será.
Tenlo claro siempre.
El único culpable es quien te despoja de tu libertad,
creyéndose con algún derecho sobre ella.
Cada día, muchos arrancan flores,
las arrojan al suelo con desprecio,
las pisan, se ensañan con ellas.
«Eran demasiado hermosas,
un mal ejemplo para las demás».
Cada una de ellas tenía nombre y apellidos,
vida,
aficiones,
sonrisas,
deseos,
amigos,
sueños.
«Cuando el sabio señala la luna,
el necio mira el dedo».
Cuando pedimos un mundo seguro,
libre,
justo…
el tonto mira la longitud de la falda,
o la hora,
o la compañía.
No, no era tu culpa.
Ni la mía.
Es hora de señalar en la dirección adecuada,
sacudirnos el patriarcado de las pestañas
y decir las cosas como son.
Y no dejar que nos enfrenten con las demás,
ni con los demás,
y mucho menos con nosotras mismas.
¿Te subes al carro?
Nos necesitamos.
Todas y todos.
«Y la culpa
no era mía,
ni dónde estaba,
ni cómo vestía.
El violador eres TÚ».
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| Imagen by BBC |



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