Y EXPLOTÓ
Como cada día se despertó algo antes de que sonara la alarma. Medio dormido se afeitó, duchó e hizo la cama mecánicamente. Desayunó viendo el mismo programa que todas las mañanas ponía ese canal de televisión en concreto. Cogió el coche, limpió una vez más las huellas de gato que todas las mañanas amanecían en el capó y cristal del utilitario, y partió al trabajo.
Durante el trayecto la radio puso ese anuncio irritante que cada mañana se empeñaban en reproducir y que le ponía de mal humor. Aparcó, en el mismo lugar de todos los días, y subió al centro de trabajo donde los compañeros le esperaban hablando de los mismos temas de siempre, con los mismos problemas de siempre. Todo se repite. Todo es monótono. Todo es tedioso. Nada cambia. Incluso los contenedores de combustible apilados junto a las tomas de corriente, que tantas veces denunció por ser un peligro en caso de chispa eléctrica, y que podrían generar una explosión. Todo permanece inalterable. Todo...
Sacó su mechero, lo encendió y lo tiró a los bidones de combustible. Hoy sería un día diferente.
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| Imagen by nytimes.com |



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