LIBRO DE BUEN AMOR
Sírvela, no te canses, sirviendo el amor crece;
homenaje bien hecho no muere ni perece,
si tarda, no se pierde; el amor no fallece
pues siempre el buen trabajo todas las cosas vence.
Agradécele mucho cuanto ella por ti hiciere,
ensálzalo en más precio de lo que ello valiere,
no te muestres tacaño en lo que te pidiere
ni seas porfiado contra lo que dijere.
Busca muy a menudo a la que bien quisieres,
no tengas de ella miedo cuando tiempo tuvieres;
vergüenza no te embargue si con ella estuvieres:
perezoso no seas cuando la ocasión vieres.
Si la mujer encuentra un haragán cobarde
dice luego entre dientes: —¡Fuera, que se hace tarde!
Si a una dama cortejas, tu ropón no te enfarde,
que tu vestido airoso haga del talle alarde.
La pereza excesiva es miedo y cobardía,
pesadez y vileza, suciedad y astrosía;
por pereza perdieron muchos mi compañía,
por pereza se pierde mujer de gran valía.
-Juan Ruiz, Arcipreste de Hita-
*Juan Ruiz nació en 1283 y fue clérigo y arcipreste en Hita, actual provincia de Guadalajara. Escribió «El libro de buen amor» —también llamado «libro del arcipreste» o «libro de los cantares», debido a la ausencia de título en los manuscritos— hacia 1330. Como curiosidad, narra la autobiografía ficticia del autor, a través de historias en las que se trata constantemente el amor carnal. Se trata de una de las obras literarias españolas cumbre no solo de la Edad Media, sino de cualquier época.
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| Manuscrito medieval ilustrado (Codex Manesse) que muestra a Federico II y Bianca Lancia, posiblemente realizado por Johannes Hadlaub |



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