EL CABALLERO DE OLMEDO
ALONSO: [...]
Los ojos, a lo valiente,
Los ojos, a lo valiente,
iban perdonando vidas,
aunque dicen los que deja
que es dichoso a quien la quita.
Las manos haciendo tretas,
que, como juego de esgrima,
tiene tanta gracia en ellas,
que señala las heridas.
Las valonas esquinadas
en manos de nieve viva,
que muñecas de papel
se han de poner en esquinas.
Con la caja de la boca
allegaba infantería,
porque, sin ser capitán,
hizo gente por la villa.
Los corales y las perlas
dejó Inés, porque sabía
que las llevaba mejores
los dientes y las mejillas.
Sobre un manteo francés
una verdemar basquiña,
porque tenga en otra lengua
de su secreto la cifra.
No pensaron las chinelas
llevar de cuantos la miran
los ojos en los listones,
las almas en las virillas.
No se vio florido almendro
como toda parecía,
que del olor natural
son las mejores pastillas.
Invisible fue con ella
el Amor, muerto de risa
de ver, como pescador,
los simples peces que pican.
Unos les prometen sartas
y otros arrancadas ricas;
pero en oídos de áspid
no hay arrancadas que sirvan.
Cuál a su garganta hermosa
el collar de perlas finas;
pero, como toda es perla,
poco las perlas estima.
Yo, haciendo lengua los ojos,
solamente le ofrecía
a cada cabello un alma,
a cada paso una vida.
-Lope de Vega-
*Extracto de la obra El caballero de Olmedo, escrita por Lope de Vega (supuestamente en 1620) y basada en una copla nacida en 1521, en la que se cantaba el triste final de don Juan de Vivero, noble caballero olmedano al servicio de Carlos V durante la guerra de las Comunidades, que fue asesinado en el camino de Medina del Campo. La popularidad de este "caballero de Olmedo" alcanzaría su máxima expresión en la popular obra de Lope de Vega.
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| Imagen by Noviembre Teatro |



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