Resurrección
Llevaba tanto tiempo viviendo por inercia, sin consciencia
de su propia existencia, asumiendo cada mañana la rutina del día simplemente
porque no había muerto esa noche, que cuando una tarde se paró a preguntarse
quién era y qué pintaba él en este mundo y este mundo en su existencia absurda,
no pudo por menos que reír (histérico). Y, tras la catarsis, de pronto, fue como
si se abrieran para él todas las incógnitas y tomaran sentido tantos años de
hastío: su miserable vida tomaba de repente un sentido profundo y de lo más
útil, por cierto.
¡Estaba clarísimo! Había estado muerto… ahora todo se
iluminaba y debía ponerse manos a la obra. Y se puso, sin demora.
Epílogo y advertencia: si alguno de ustedes lo encuentra en plena faena, no lo distraigan; desde
que encontró el sentido de su existencia, dedica cada minuto a arreglaros el
mundo a todos los que lo habitáis y lleva muy mal que lo interrumpan en tan
abnegada, altruista y trascendental tarea.
Lo último que desearía es que a vosotros, como antes a
tantos otros que no entendieron su mensaje y su desinteresada entrega, también
tuviera que “apartaros” por el bien de la humanidad.
-Roma-
(Colaborador)
![]() |
| Imagen by Auxi Liáñez Andrades |



Comentarios
Publicar un comentario
¡Gracias por tus palabras!