El huerto
Una zanahoria, dos tomates, un pimiento.
Con la cesta de mimbre colgada del brazo recogía los frutos de la tierra y del sudor de su frente.
- Hoy toca gazpacho - pensó mientras palpaba lo que iba viendo más maduro.
El huerto fue un proyecto familiar de su bisabuelo, después de su abuelo y más tarde fue su padre quien se hizo cargo de cultivarlo y cuidarlo; hasta que los años y los achaques propios de la edad hicieron que pasara a sus manos.
Al tiempo que recogía las hortalizas rastrillaba el terreno hasta que se topó con algo duro, una piedra seguramente; cavó un poco para descubrirla - qué grande, me costará quitarla - y se agachó para apartar la tierra con las manos y buscar la forma precisa.
[María D.P. 1835 – 1892]
Sus ojos se abrieron como el que ha visto un fantasma, desmedidos.
[Pedro J.C. 1820 – 1854]
Realmente estaba viendo fantasmas: lápidas con sus muertos debajo.
Lápidas enterradas bajo sus coles y calabazas.
De pronto comprendió por qué en los cementerios crecen tan altos los cipreses y los arbustos son tan verdes; la tierra tenía buen sustrato... lo supo porque él llevaba toda la vida cultivando un huerto... de tumbas.
| Imagen by Auxi Liáñez Andrades |


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