TREINTA Y CUATRO

Ya serían treinta y cuatro.
Esto no es lo mismo sin ti. 
En mis momentos más vacíos, 
ya nada tiene sentido.
Ya no hay plan establecido.

Treinta y cuatro, ya serían treinta y cuatro.
Tenía tan sólo tres añitos
cuando viniste al mundo, 
envuelto en dificultad y cariño.

“El niño” y “la chica”.

Siempre tuve un plan, 
aunque no lo trazase yo.
Desde que no estás, 
desde que no estáis, 
vivo sin rumbo.

Y da miedo.

La soledad se torna, 
a veces, 
indescriptible.
Como indescriptible es
el abismo bajo mis pies.

Nada llena el vacío
de tus manos en las mías. 

Siempre será tu día, 
aunque ya no estés.
Aunque ya… no estés.

Pero seguiré aquí para recordarte, 
para no olvidar que, 
un día, 
fuiste.
Fuimos...

Fuimos.


Atardecer rojo sobre Oporto (Portugal).
Imagen by Rocío Liáñez Andrades

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