EL PROTOCOLO DEL RUBOR

Ya habrá tiempo para el juego 
de estudias o trabajas, cómo tú 
por aquí, qué tal tu hermano, 
tu padre, tu perro, dónde vives, 
qué te gusta, viste esa película 
- pues a mí me sorprendió-, si prefieres 
la comida china o la italiana, 
el whisky en vaso bajo, eres abstemia, 
practicas la gimnasia rítmica, la Ouija, 
o si has estado o no en Londres o París. 


Ya habrá tiempo de mi amor, mi vida, 
tiempo para el calor y la ternura, 
el dulce recogimiento postcoital, 
el cigarrillo de tu marca favorita, 
una copa de vino o un café 
con leche, confidencias 
susurradas al oído 
en la penumbra de la habitación. 


Ya habrá tiempo para el asco, 
la desidia, los gritos, las palabras 
malsonantes, platos rotos, 
lágrimas, consuelos, encuentros, 
desencuentros, misivas de odio 
o de rencor, si es que así la vida 
nos lo exige y esto no se queda 
en las cenizas de una noche que se quema 
aquí y ahora, entre los fuegos 
fatuos de una estúpida comedia programada 
por dictamen de un descerebrado dios. 


Porque tú sabes y yo sé que nunca 
hay tiempo. Así que calla. Y mírame. 
Y alza esa copa entre sonrisas y balbuce: 
<<Por qué no me follas, de una vez>>.

-Roger Wolfe-
Extraído de la antología Días sin pan (Renacimiento, 2007)

Dos amantes se fusionan en un apasionado beso de amor y deseo
Imagen by Leonid Afremov (Last Kiss)

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