GOLPE DE SUERTE

Un ángel cayó del cielo en aquel rincón para personas abandonadas. 

En el último bastión de la Esperanza estaba la escoria de la vida, la gente que nadie quería a su vera. El tipo de gente que pasado un tiempo se mimetiza con el antro hasta el punto de perder cualquier atisbo de Humanidad y parecer parte del decorado polvoriento y maloliente. Y allí, entre susurros de deseos pasados y sueños incumplidos apareció ella como un extraño golpe de suerte. 

Nos miramos durante unos segundos eternos. Una sonrisa humilde se fue dibujando poco a poco en su rostro. Se acerca a mí y sin mediar palabra se sienta a la barra para tomarse una copa conmigo. Yo también sonreí y recordé que en otro tiempo también lo hacía, pero… Era causado. Lo provocaba algo dentro de mí. ¿Felicidad? Posiblemente. 

Ella empieza a hablar como una condenada al cadalso. Lo confiesa todo. Yo ya lo sabía. Pide perdón reiteradamente y da tantas explicaciones que casi me justifica su nacimiento. Ya no me importa… La ausencia de respuestas y reproches por mi parte la ponen más nerviosa aún. Es el momento en el que comienza a llorar. Primero como un sollozo, luego como la pataleta de un niño de cinco años. Y entonces, para. Para de hacerlo porque comienza a comprender dónde está. Aquí todos estamos muertos sentimentalmente. Nadie va a consolarla. Y yo sonrío. 

Ella se asusta. Y me mira buscando una explicación, aterrada. 

Sabía que después de mí, ella había salido con otro hombre. ¿Qué pasó con él? 

Miró algún punto para buscar apoyo moral o para buscar algún recuerdo. 

Los celos, la envidia, la soberbia, la patética superioridad moral… Todo eso hizo que la violencia de las manos hablase antes que el razonamiento y la templanza. Él desapareció una madrugada. Nunca más se supo… La historia de ellos me evoca imágenes de lo que viví con ella antes. 

¡Qué irónico! Y ahora estábamos los dos en el mismo purgatorio. 

Un ángel cayó del cielo para demostrarme que nadie es invencible, que torres más altas se han caído y que yo estaba ahora mismo contemplando las ruinas de lo que antes fue mi gran amor. 

Me suplica una oportunidad mientras me encamino a la puerta. Cuanto más me acerco a la misma, más grita. Es pura desesperación, necesidad… Como todos gritamos al principio de entrar aquí. 

Abro y algo de sol baña la entrada del purgatorio. Muchos miran impasibles, otros ni siquiera se molestan en levantar la vista del suelo. Y ella me mira con los ojos desencajados. 

Acomódate, terminará por gustarte. 

Siempre creí que ella fue mi mayor golpe de suerte cuando la conocí. 

Y mi golpe de suerte es que estoy vivo. Vivo para ver esto. Vivo para seguir luchando… 

¡Qué extraño golpe de suerte!

Un hombre anda sobre un camino rodeado de agua y bosque buscando una oportunidad
Imagen by Steemit

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