Con estos sencillos versos crecí,
aún los recuerdo perfectamente;
Setenil era el pueblo de mi madre,
no nació allí, pasó su infancia malamente.
Lo que ahora es un reclamo al turista
antes era el culmen de la miseria;
su casa era una cueva oscura y húmeda,
ahora es el centro de la tendencia.
Nunca quisiste volver,
las veces que he estado
no han sido contigo,
seguía tus huellas sin saber.
Contaba historias tan tristes
de su calle escarseta,
que cada vez que veo las fotos
lloro por mí y lloro por ella.
Me encantaría poder regresar,
recorrer esas calles
con techo de piedra;
el rumbo cruel de la vida cambiar.
Y que esta vez estuvieras aquí
y quisieras volver conmigo,
caminar juntas en silencio
para escuchar el agua bajar por las calles.
Para que no cayera todo en el olvido...
*A mi madre, D.E.P.
Gracias por tus palabras Auxi.
ResponderEliminarSetenil y Ronda son los dos pueblos en los que mi madre se crió y vivió muchos años. Les tengo un cariño muy especial y además son preciosos. Fue una pena que nunca pude ir a Setenil con ella, pero como explico en el poema, hay recuerdos que algunas veces se quieren borrar como sea; aunque sé que también vivió cosas muy felices allí.
EliminarGracias a ti, Jesús, por pararte a leer nuestro blog. ¡Un saludo!