DOS CAMINOS


Sobrevivió a aquello, no supo cómo y, por un tiempo limitado, tampoco dónde se encontraba. Pasó la noche rodeada de árboles, de hierba, de verdina… de frutos caídos en esa tierra enrojecida. Con un fuerte dolor de espalda y un gran moratón en su pierna izquierda, sacó fuerzas para levantarse, aún desorientada. ¿Qué hacía en ese maldito bosque? 
El sol resplandecía las hojas perennes, aún sostenidas, y las caducas ya en el suelo. Alzó la vista divisando dos caminos. Sin saber cuál escoger, algo en su interior le decía que en uno de ellos le esperaba algo nuevo, diferente, un mundo merecido del que había estado esperando media existencia. Con la incertidumbre de no saber a qué se atenía, pero con la esperanza de encontrar algo mejor, escogió sendero arriba y con más riesgos o sin ellos, tomó rumbo sin destino certero, pero con desbordada y apabullante energía.

Dos caminos, uno nuevo, ansiada vida. 


Sendero que se bifurca en dos caminos
Imagen by Patricia Álvarez

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