En la cola del servicio
Ahora los servicios se llevan mixtos.
Unisex, como las peluquerías; ¿será porque todos acabaremos siendo hermafroditas? Aunque después de 20 minutos en la cola de un servicio de un bar de moda, llegué a la clara conclusión de por qué se llaman unisex, aunque en este caso había uno para “hombres” y otro para “mujeres”.
Unisex, como las peluquerías; ¿será porque todos acabaremos siendo hermafroditas? Aunque después de 20 minutos en la cola de un servicio de un bar de moda, llegué a la clara conclusión de por qué se llaman unisex, aunque en este caso había uno para “hombres” y otro para “mujeres”.
La aventura comienza cuando nos juntamos en la cola cinco o seis mujeres, un hombre y algún mixto. Cuando llegué, la puerta de ellos ya estaba cerrada; al poco salió una mujer del de ellas. A continuación entró una pareja: ella y él y a los dos minutos empezó a moverse la puerta y se escucharon golpes leves que pasaron a ser movimientos rítmicos, cada vez más rápidos. Claro está, todos nos quedamos mirándonos unos a otros sin mediar palabra. Eso es algo habitual cuando no puedes esperar más...
Lo que pasaba es que los de fuera tampoco podíamos esperar más y nos seguimos mirando, esta vez con media sonrisa impaciente.
Al hombre se le ocurrió llamar a la puerta del de hombres, puesto que el de mujeres iba para largo.
A la quinta vez que se aporrea la puerta, salen dos hombres del de hombres:
- "No sé por qué llamáis tanto cuando hemos tardado menos que si hubiésemos entrado por separado"...
Entonces, un mixto que ya no aguanta más entra en el de hombres, después entra un hombre y después una mujer. Mientras, en el otro siguen sin dar señales.
La cola sigue creciendo y el de ellas se prevé inutilizado por aún más tiempo.
Los que llegan nuevos no saben por qué hay uno que no se usa y al darles la explicación que nos parece más coherente de lo que está pasando dentro, sonríen y esperan con las piernas cruzadas.
Los que llegan nuevos no saben por qué hay uno que no se usa y al darles la explicación que nos parece más coherente de lo que está pasando dentro, sonríen y esperan con las piernas cruzadas.
Y yo, que no puedo más, decido llamar a la puerta del de ellas.
De repente sale la pareja de ella y él y nos miran con reprobación, hasta que alguien de la cola les dice:
De repente sale la pareja de ella y él y nos miran con reprobación, hasta que alguien de la cola les dice:
- ¿No os da asco, con lo sucio que está el servicio? Habrá más sitios, ¿no?
- Es que se había atragantado y le he tenido que hacer la RCP...
En ese momento estalló una gran carcajada (creo que alguno hasta se meó encima de la risa) y todos los que estaban en el bar se giraron a mirar qué estaba pasando en la cola del servicio...
| Imagen by Auxi Liáñez Andrades tomada en el Café Cafe |


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