BAJA EL TELÓN

Esta noche, echamos el telón en nuestras semanas especiales de aniversario. Queremos dedicar este texto a una de las piezas fundamentales de este blog, Ella.

Gracias a todos por vuestras visitas y comentarios. Seguimos por aquí desde mañana.

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Un musical de Mamma Mía, un concierto, un teatro moderno, un teatro clásico, un paseo, un café, una cafetería, una piscina, una playa, un mar, un pueblo, un disfraz, una fiesta medieval, una reunión literaria, un cuadro, una pintura.

Una sonrisa, una risa, un guiño, un baile, un taconeo, una interpretación, una mirada, un juego, un soplo de aire fresco, una brisa marina, un seguir siempre adelante, una vida inmensa, un corazón enorme, una dulzura magnética, una fragilidad delicada pero fuerte.

Todo eso y mucho más eres tú.

-Maulia-



A veces, muy pocas, resulta que conoces a alguien antes de que te la presenten. Y es así porque te hablan de ella, o puedes leerla, o escucharla tal vez. Te hablan con tanto cariño que ya le das forma a su mirada. Lees algún escrito suyo, y percibes los colores de su corazón. Escuchas el tono amable y sincero de sus palabras, y te das cuenta del material de que se compone su alma. Después te la presentan y descubres que todavía eres capaz de sorprenderte un poco más. 

A veces, muy pocas, conoces a alguien por medio de otra persona que desborda amor por ella, y entonces, sientes que tienes una de las mayores suertes del mundo.

-Denístocles-



Pasión desbordada, energía, vida. Eso fue lo que me transmitió cuando me di cuenta de que existía. Llegó, sin más, para hacer más bonita la vida, más interesante, más intensa, más plena. Era una pieza que no encajaba en ninguna parte porque las llenaba todas.

Esa pieza creció y se hizo más viva y comenzó a regalarnos todo su arte. Y sigue latiendo y llenando nuestros días. Es imprescindible. Con ella somos Nosotros.

-Giadalia-



Tenía quince años cuando la vi por primera vez. Era pequeña, de aspecto frágil; una criatura más entre otras dentro de aquel avispero que se me antojaba el instituto. Y, sin embargo, tan diferente. Observarla cada mañana, a hurtadillas, comenzó a ser una rutina. A veces, su mirada se perdía en algún lugar inaccesible para el resto, entonces yo intentaba descubrir los secretos que titilaban en sus ojos, las promesas agazapadas entre las pestañas.

Quién iba a decirme que, dos años después, una obrita de teatro uniría nuestras vidas para siempre, concediéndome el regalo de su sonrisa, de su voz, tan femenina y musical, urdiendo historias inventadas, de la cercanía a aquel aire místico que siempre la rodeaba.

Ella es valentía, superación, lealtad, inspiración... Ella es irrepetible y, ahora más que nunca, eterna.

-Rúmez-

Ella tocando el violín, en blanco y negro.
Imagen by Patricia Álvarez

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