LA MALA SUERTE
(Extracto de la obra de teatro original, titulada “De Princesas y Princesos”)
Lidia va a la cocina, se echa el café que quedaba en la cafetera, y cuando se dispone a abrir un paquete de azúcar, se le rompe y derrama todo el contenido al suelo.
Lidia -¡Oh, dios!, ¿por qué todo me pasa a mí?, ¿es que no hay más personas en el mundo?... Ahora sólo faltaba que haciendo esta tarde el almuerzo, se me derramara la sal... ¡No pienso vestirme de amarillo hoy!, me da igual que sólo dé mala suerte en los escenarios... (poniendo cara de sospecha) Ya no me fío... ¡Ah, ya está!, me dejé las tijeras de cortar pescado abiertas en el fregadero, ¡seguro!. (Se dirige al fregadero y coge las tijeras, que están cerradas) ¡Ah, pues no!... Mmmmmm, yo qué sé, lo mismo ayer pasé por debajo de unas escaleras...
(Se sienta) ¡Buah, qué más da!, esta mala suerte vive conmingo desde hace años, no es de un día para otro... (piensa) ¿Será porque convivo con un gato negro? (realista, más convincente) ¡Aich, de verdad, qué de tonterías pienso! Supersticiones antiguas que no sé de dónde vienen pero carecen de total fundamento... (de nuevo, duda) Mmmmmm... ¿o no?, ¡mira que si es por mi gato! Gato negro azabache como él solo... ¡Anda que me iban a regalar un vaquita!, con sus pintitas blancas y negras, que dicen que dan buena suerte; o un calcetines, todo el cuerpecillo de un color y con sus patas blanquitas... ¡pues no!, Uno negro, tan negro como mi suerte... (se queda mirando al infinito).
Entra Paulo en la cocina.
Paulo -¿Ya se te ha vuelto a derramar el azúcar, hermanita?
Lidia asiente con cara de pena.
Paulo -¿Y ya le estás echando la culpa a tu mala suerte?
Lidia deja de asentir, y cambia el semblante de pena a uno de ligero mosqueo.
Paulo -Pues, ¿sabes qué? Tengo la solución a todos tus problemas. ¿Por qué no pruebas a ponerte esto? (Se acerca a Lidia y le da sus gafas) Verás cómo dejas de tener esa mala suerte (hace el gesto de las comillas con los dedos). Y deja al pobre Bagheera, no le crees al animal el sambenito que tienen ciertas personas por ser de otro color. ¡Ah!, y revísate la graduación de las gafas, que hace años que las dejaste olvidadas en el cajón de la mesita de noche y creo que la miopía te habrá aumentado... (suspirando mientras sale de escena) ¡Ay, la mala suerte!...
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