DOS PALABRAS
El viento agitaba las hojas, creando una dulce melodía. Su vaivén era hipnotizador.
Hacía mucho que no sabía de ella. ¿Dónde estaría? ¿Qué estaría haciendo? De repente, añoró su risa, las comillas de sus labios, sus musicales carcajadas. Añoró también su mirada pícara y ese mechón rebelde que le caía sobre la frente.
Decidió hacer una búsqueda en Facebook. ¿Habría usado su nombre completo? Siempre decía que lo odiaba. ¡Bingo! Ahí estaba, radiante, sonriendo a la cámara.
Entró en su muro a curiosear y, por qué no, a pedirle amistad. Como si la amistad se pudiese pedir de esa manera.
No, no podía ser. Qué bromas de tan mal gusto tenía la vida.
Bajo su nombre, dos palabras que lo cambiaban todo: “In Memoriam”.
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Imagen by Rocío Liáñez Andrades |
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