Un Principito de mundo
Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que, algún día, cada uno pueda encontrar la suya. Muchos tenemos a alguien que habita una de las estrellas de ahí arriba, que se encienden para guiarnos, o para recordarnos la belleza del firmamento, o simplemente para decirnos que están ahí, y que siempre lo estarán, pasen cinco años o cien. No se van, no desaparecen, siempre estaremos con ellos, llenando de cariño ese vacío que nos han dejado.
Tener un amigo es un verdadero privilegio y si uno se olvida de ellos se corre el riesgo de volverse como las personas mayores, que sólo se interesan por las cifras y los números. Para evitar esto, he comprado una caja de lápices de colores. Los colores son indispensables en nuestra vida de adultos, necesarios para hacernos olvidar, de vez en cuando, todo aquello que recordamos, o para hacernos recordar todo lo que debemos olvidar. Los amigos son parte de nosotros, una extensión de nuestro propio ser, con quienes compartimos miedos, ilusiones o nuestra piel. Los amigos pueden ser también de nuestra sangre, y a menudo nos regalan enseñanzas que hacemos propias para el resto de nuestros días. Es por eso que... Es muy triste olvidar a un amigo. No todos han tenido un amigo.
Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante. Porque tu rosa podrá ser más o menos bonita, y su olor será más o menos intenso, pero es tu rosa y no hay otra igual en el mundo. Así como tu estrella. Esa rosa, por desgracia, no es infinita, pero siempre vivirá en nosotros, orgullosa. No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo. Único en el mundo, como nuestros padres y nuestras madres.
La rosa y el zorro nos prestan conocimientos de la vida, tal como nuestros padres procuran que sepamos mirar al mundo y distinguir el bien del mal, así como los caminos que debemos recorrer para encontrar nuestra propia felicidad. Algunos de estos pensamientos siempre los llevaremos anclados a nuestras manos y a nuestro corazón.
Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos. ¿Cómo vamos a llegar a Italia, o a la luna, si no damos unos cuantos rodeos?
Es una cuestión de disciplina [...]. Cuando por la mañana uno termina de arreglarse, hay que hacer cuidadosamente la limpieza del planeta. Debemos darle al mundo lo mejor de nosotros mismos para que éste sea un lugar más brillante.
Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que juzgar a los demás. Si logras juzgarte bien a ti mismo eres un verdadero sabio. Intentemos ser sabios, y mirar hacia adentro antes de señalar a los demás. Y una vez que lo hayamos conseguido… Qué más da Cádiz que Roma o el otro lado del charco, si finalmente hemos alcanzado esa sabiduría con la que nos retamos. Yo puedo juzgarme a mí mismo en cualquier parte y no tengo necesidad de vivir aquí.
Los hombres [...] se meten en los trenes pero no saben a dónde van. No saben qué quieren ni saben qué buscar… Nos movemos sin cesar, con tal de no pararnos a pensar - y a sentir - qué queremos, qué necesitamos, cuáles son nuestros sueños y nuestras rosas. Así que Es una locura odiar a todas las rosas porque una te pinchó. Renunciar a todos tus sueños porque uno de ellos no se realizó.
Él se enamoró de sus flores y no de sus raíces, y en otoño no supo qué hacer. Las raíces nos vienen dadas, son el inicio de nuestra existencia, de nuestro ser, de nuestro sentir. El resto, adornos a los que les vamos dando forma en nuestro planeta particular. Lo que realmente embellece al desierto [...] es el pozo que se oculta en algún sitio…
Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres, porque no hay nada más hermoso que empezar a saborear la dicha cual perro de Pavlov.
He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos.
Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer.
Gózalo todo,
mientras todo goce contigo.
Por los que nos dejaron en este planeta escaso de rosas y zorros, para llenar el cielo de estrellas.
* Frases tomadas de Le Petit Prince (Antoine de Saint-Exupéry)
Imagen en Revista Sophia



“Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Para mí, tú serás único en el mundo. Para ti, yo seré único en el mundo”
ResponderEliminar-El Principito-
Maravilloso y estremecedor homenaje a toda una legión de recuerdos y sentimientos. Gracias, Giadalia, por tan hermoso texto.
No es mérido mío, sino del Principito, que tantas enseñanzas nos deja. Gracias por tus palabras.
Eliminar