NO HAY BIEN QUE DEL MAL ME GUARDE

No hay bien que del mal me guarde,
temeroso y encogido,
de sinrazón ofendido
y de ofendido cobarde.
Y aunque mi queja, ya es tarde,
y razón me la defiende,
más en mi daño se enciende,
que voy contra quien me agravia,
como el perro que con rabia
a su mismo dueño ofende.



-Vicente Espinel-


Vicente Gómez Martínez Espinel (Ronda, Málaga, 28 de diciembre de 1550 - Madrid, 4 de febrero de 1624) fue soldado (estuvo preso por los piratas de Argel), sacerdote, escritor y músico español del Siglo de Oro, autor de la novela picaresca, la Vida del escudero Marcos de Obregón (1618), uno de los mejores exponentes de este género. A partir de sus Diversas Rimas de 1591, transformó la estructura de la décima, estrofa conocida también como espinela en su homenaje. En la música se hizo famoso por dar a la guitarra su quinta cuerda, añadiendo una cuerda más grave a las cuatro ya existentes en aquel momento


Ya esta suerte, que empeora,
se vio tan en las estrellas,
que formó de mí querellas
de quien yo las formo ahora.
Y es tal la falta, señora,
de este bien, que de pensallo,
confuso y triste me hallo,
que si por vos me preguntan
los que mi daño barruntan,
de pura vergüenza callo.

Portada de la publicación original de «Diversas Rimas» de Vicente Espinel
Imagen by Biblioteca Nacional de España

-Vicente Espinel-


La décima espinela, o espinela simplemente; consiste en una agrupación de dos quintillas con esta estructura fija: abbaaccddc. Samuel Gili Gaya (1892-1976), gran estudioso del autor, explicó que no fue el primero en usar esa combinación (ya lo hicieron Juan de Mal Lara y otros); «lo que hizo fue perfeccionarla, dotándola de unidad y ligereza; su prestigio contribuyó a divulgarla y a ponerla de moda».

Como poeta trabajó casi todos los campos y como humanista tradujo, además, la Epistola ad Pisones de Horacio, más conocida como Arte poética.

Espinel tuvo entre sus discípulos a Lope de Vega, quien siempre tuvo palabras de elogio para él, ya sea por ejemplo en El laurel de Apolo, donde le llama «único poeta latino y castellano de estos tiempos», o en el prólogo a La viuda valenciana, donde le llama «padre de la música»; le dedicó un soneto y la comedia El caballero de Illescas (1602). Fue también amigo de Cervantes, quien lo menciona en el Canto de Calíope, así como de Góngora (cuyas poesías contribuyó a publicar) y Quevedo. Como músico se le atribuye el haber añadido una quinta cuerda a la vihuela, aunque eso es discutible, ya que Bermudo, en 1544, menciona ya la guitarra de cinco cuerdas.

Como podéis comprobar se trata de una de las figuras más relevantes de la literatura española de todos los tiempos.


Retrato de época de Vicente Espinel
Imagen by Diario Sur

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