MISERIA
Sentada en el sofá, comía con glotonería. Tenía hambre, pero también se estaba dejando arrastrar, en parte, por su temida gula. Mientras veía —que no miraba— una comedia romántica cualquiera, su cabeza volaba a otro lugar, a otro momento.
No lo vio venir. Un minúsculo trozo de pimiento se le fue «por el otro lado», provocándole una tos insoportable e imparable. Se echó las manos a la garganta, apenas podía respirar debido al esfuerzo que realizaba de manera involuntaria por expulsar el cuerpo extraño de su laringe. Las lágrimas caían sin control de sus ojos, la asfixia era una de las cosas que más pavor le daban en la vida. Mojó el pantalón, su cuerpo se deshacía. Fue al baño para refrescarse la cara y quitarse la ropa.
Pero todo pasó. Pudo volver a respirar. Por fin. Estaba tan cansada, y algo triste, que se fue a la cama directamente.
Cuando al día siguiente vio entrar a tanta gente en el apartamento, no entendió nada. Se asustó. Pero el verdadero terror llegó al verse a sí misma en el suelo del baño, semidesnuda, revolcada en su propia miseria.
![]() |
| Imagen en wowbiz |

Comentarios
Publicar un comentario
¡Gracias por tus palabras!